Ayer tenía el día inspirado, así que decidí aprovecharlo y me puse a escribir un relato.
En principio tenía pensado enviarlo a un certamen de relatos cortos que ofrece un premio bastante suculento (6000 € para el ganador y 3000 € para el finalista, lo que se traduce en pasta pagar las facturas durante muchos muchos meses).
Tampoco os penséis que tenía mucha esperanza ni siquiera en acercarme a los primeros puestos del certamen, pero ya se sabe, por probar no perdía nada. ¿Dónde está el problema?, pues en que se trata de